Que el sexo se ha utilizado desde siempre como instrumento de dominación por los hombres y las mujeres no es nada nuevo. En los hombres, este fenómeno reviste una faceta más primitiva: la prostitución y la pornografía, con todos sus grados de aceptación y formas de manifestación (no es lo mismo el drama personal y social de la primera que la aparente inocuidad icónica de la segunda) no son más que una proyección del ancestral anhelo masculino por “someter” a la mujer de un modo primario a través de la fuerza física. Ha sido, precisamente, este carácter elemental y descarnado de la pulsión masculina lo que, a la postre, lo ha proyectado a la luz de la opinión pública y ha generado más o menos repulsa por parte de la sociedad.

Maison Close
Vivimos una época de zozobra intelectual. Amparado en el drama de la violencia de género, cierta corriente del feminismo se arroga el derecho a decidir e imponer qué mensajes podemos emitir o consumir. A este paso, la pesadilla orwelliana del Gran Hermano no queda muy lejos.

Punto Blanco
Imagínense la peor de las torturas psicológicas; multipliquen por mil sus devastadores efectos. Aún así, solo conseguirán tener un pálido remedo del indecible espanto que para un hombre supone escuchar a su pareja decirle: cariño, ¿me acompañas de compras?

Ir de compras con tu pareja puede convertirse en un via crucis.
Ríanse ustedes de las “patéticas” conversaciones masculinas sobre fútbol y sexo: no hay nada más espeluznante que un grupito de mujeres que, cual gineceo revolucionado, se muestran arrebatadas ante el tema de la maternidad y el cuidado de los hijos.

Instinto maternal (foto: Anita Maternity)
¿Han visto alguna vez la película “Armas de mujer” (1988)? Se trata de una estupenda comedia de la que se pueden extraer varias lecturas en torno a la “guerra de sexos”, como la que propongo en esta ocasión.

Conjunto muy sexy de Promise, ideal para que nos lo regalen
Os presentamos a un nuevo colaborador de este blog, que ya conoceréis si sois lectoras de INTROVERSION: nuestro Enfant Terrible, alter ego de David Q. Amador. A partir de ahora, también en este blog, nos ofrecerá una visión del universo femenino desde más allá de nuestras fronteras de género, teñido de un sarcasmo voluntariamente poco sutil; vamos, una sección sólo apta para mujeres con sentido del humor, la cara amable de la inteligencia. Pero dejemos que él mismo se presente.

Momento de tregua en la eterna guerra de los sexos, con Janmen
Aviso: he recibido el encargo de resultarles todo lo impertinente que pueda a las lectoras. No es que sea un misógino vocacional, pero reconozco que me gusta bravuconear con el machismo y la dichosa guerra de sexos.
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