Jueves 10 de junio, 21.00 horas. Lo confieso, acudo a la fiesta del cuarto aniversario de Privalia, club privado de venta online, sin demasiados ánimos. La agencia de prensa del evento ha invitado a mi revista y es de considerados responder a la invitación. Pero finales de semana, final de día y logística familiar se configuran para que no sea la persona más motivada para asistir al evento. En cualquier caso, confirmo presencia y allí voy.
El lugar: precioso. El Mellow Beach Club, bajo el hotel W, lo ultimito en Barcelona, junto a la playa y con unas vistas maravillosas del litoral de la Ciudad Condal. Mucha gente, “beautiful people”, y otra que no lo es tanto –como yo, claro– y que –también claro– desentonamos entre tanto “fashion victim”. Por ello, en el minuto dos de mi presencia allí estoy pensando en por qué he venido. En el minuto tres busco el photocall donde debería estar Pilar Rubio, la chica-cebo-famosa invitada, pero que –de nuevo claro– como he llegado más tarde de las 20.30 ya no está… para que luego digan que los spanish no son puntuales. En el minuto seis intento grabar al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, sonriendo en el evento, y pienso que él también desentona, como yo, pero en su caso debe estar más acostumbrado, porque lo lleva bien. En el minuto 10 entro en el interior del local donde una barra libre surte de elementos líquidos a los invitados. En el fondo se atisba una cocina con trepidante actividad. Pedro Monge y su equipo están ultimando el catering que se ofrecerá a los muchos presentes. En el minuto 12 vuelvo a pensar que debería largarme, pero de repente sube al escenario el “speaker” del acto, Maldo, que había sido presentador del programa “Caiga quien Caiga”. ¿Quién lo ha elegido? A pesar de lo mal que lo hace, de que quiere ser graciosillo pero, por lo menos a mí, me resulta impertinente, me quedo, porque ya puestos, haremos una crónica. El “speaker” comenta que celebran el cuarto aniversario y no el quinto, por ejemplo, porque el número cuatro se ha configurado como algo mágico: están operando desde cuatro países: España, Italia, Brasil y México, y tienen más de cuatro millones de consumidores en todo el mundo.

José Manuel Villanueva y Lucas Carné, fundadores de Privalia. ©Foto: Eleonore Tornev
Minuto 20. Por fin cobra sentido el haber ido a la fiesta y el haberme quedado: suben a escena Lucas Carné y José Manuel Villanueva, fundadores, así como la directora general de Privalia. Y entonces me engancho al discurso de estos chicos. Lucas se emociona y logra emocionar a José Manuel y me parecen increíblemente sinceros. Principios muy duros, pero también se lo han pasado bien y ya ven dónde están. Parecen buena gente, como reclama un anuncio de la propia firma. Empezaron con reuniones en el comedor de la casa de los padres de Lucas –me encantó cuando, micrófono en mano, agradeció a su madre la ayuda y le dijo que la quería. Eso no es de “beautiful people”. Eso es mejor. Es de agradecidos– y hace 15 días han estrenado nuevas oficinas. En fin, me tuve que ir antes de probar los manjares de Pedro Monge. Supongo que estuvieron bien y que hubo suficientes, porque a la gente se la veía deseosa de hincar bocado. Yo los dejé, a Lucas y a José Manuel, hablando y agradeciendo a los invitados su presencia. Mira tú por donde que me hubiera gustado darles un abrazo, pero pensé que eso los hubiera dejado un poco descolocados y no estaban para ello. Otra vez será.
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2 Responses for "Privalia en emociones. Feliz cumpleaños"
Bueno, al menos a partir del minuto 20 la cosa parece que fue bien. Yo de ti les hubiera dado ese abrazo, ¡hay que ser espontáneos! pero nos hemos quedado sin saber como fue el catering…
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