En las cercanías del Día de San Valentín, en el que millones de parejas celebran el buen rumbo de su relación, INTROVERSION te quiere ofrecer dos visiones del amor muy diferentes: los amores que te complican la vida, hasta el punto de poner en serio peligro tu salud mental, y los amores que redimen, ambas extraídas de la sección Psique del número 16 de nuestra revista INTROVERSION.

Hay amores que matan

Hay amores que matan

¿Quiénes son las personas difíciles de querer y por qué es tan duro tratar con ellas? Forman parte de nuestros “seres queridos”, estamos unidos a ellos por lazos familiares, sentimentales o amistosos que no resultan nada fácil romper porque les amamos profunda e incondicionalmente. Podemos aceptarles, pero no debemos consentir que nos conviertan en sus víctimas. El psicoterapeuta Bill Klatte y la educadora y coach Kate Thompson son hermanos y autores del libro Qué difícil es quererte. Conservar la calma con gente difícil, un manual que ayuda a establecer pautas para construir una relación afectiva sana con personas difíciles de nuestro entorno, identificadas con las siglas SQP (Ser Querido Problemático). Un SQP es una persona adulta cercana a la que amamos, pero que repite conductas que perjudican a los demás y a sí misma, con consecuencias muy graves para la gente de su entorno.

Los SQP son mentirosos, manipuladores, irresponsables, frustrantes, desconsiderados, groseros, pueden rozarlo delictivo, abusar de las drogas o el alcohol y exhibir conductas violentas. Y sin embargo deseamos estar ahí para ellos y ayudarles las veces que sea necesario, y tenemos miedo a perderles o a que sufran si no pueden contar con nosotros; estos sentimientos devienen en un abuso perpetuo y egoísta que provoca en sus víctimas serios trastornos psicológicos (ansiedad, sentimiento de culpa, depresión, estrés…) e incluso físicos (agotamiento, lesiones derivadas de conductas violentas…).

Bill Klatte afirma que “dar y recibir” es la clave del amor sano e inteligente: “Si constantemente tú haces más por el otro, hay un problema. Las mujeres deben estar especialmente atentas: es normal cuidar mucho a un hijo de 10 años, pero los mismos cuidados no son buenos con un hijo de 40 años. Las excusas pueden servir para los niños, pero no para los adultos”. Klatte considera que el sentimiento de culpa es un lastre para las mujeres a la hora de gestionar las relaciones con sus SQPs, debido al peso de los roles tradicionales. Quizás por estos antecedentes, las mujeres tienden a estar “enredadas” con sus seres queridos problemáticos, tratando de cambiarles. Los hombres, en cambio, tienden a estar “desconectados” y romper totalmente las relaciones difíciles.

Porque dentro de las relaciones difíciles, Bill Klatte afirma que las más complejas son las relaciones de pareja: “Muchos hombres tienen problemas para conectar emocionalmente con sus parejas o sus hijos, y eso les vuelve agresivos, controladores o distantes. Sus mujeres intentan una y otra vez que cambien, pero ellos no creen que deban cambiar, sino que deben hacerlo los demás. Las mujeres están más conectadas emocionalmente consigo mismas, y eso les proporciona otros mecanismos para resolver los problemas”.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio.

En cuanto a las dificultades entre padres e hijos, surgen cuando hijos adultos de 35 años o más siguen viviendo en el hogar paterno, o bien son independientes pero incapaces de desenvolverse por sí mismos y formar su propio hogar, conseguir un trabajo, administrarse, etc.

Todas las personas, fáciles y difíciles, solemos tener un denominador común: pensamos que los demás deben comportarse y hacer las cosas igual que nosotros, y nos ofendemos cuando no lo hacen. Bill Klatte advierte que esta percepción es errónea. Una vez asumida la premisa anterior, el primer paso para dejar de ser la víctima de un SQP y salvar la relación con él o ella es aceptar que esa persona a la que tanto queremos tiene un problema que no es culpa nuestra y que no podemos solucionar, pero que nos perjudica seriamente. El segundo paso es aceptar que no podemos cambiar a las personas, sólo las personas pueden cambiarse a sí mismas si así lo deciden, pero sí que podemos y debemos replantear la manera en que nos relacionamos con nuestro SQP. En su libro, Klatte y Thompson llaman a este proceso “renunciar con amor”.

En casos extremos, el SQP puede ejercer la violencia contra las personas que le quieren. Si esto ocurre, es absolutamente imprescindible explicarlo e implicar a otras personas, a otros familiares o conocidos, e incluso llamar a la policía, y evitar aislarse, tanto física como anímicamente.

Mejorar nuestra manera de relacionarnos con un SQP no significa romper con él ni abandonarle para siempre. Por el contrario, una ruptura radical puede provocar más ansiedad y remordimientos. Hay que buscar el término medio, saber nadar y guardar la ropa afectivamente hablando. De ese modo nos implicamos con nuestro ser querido, pero decidiendo dónde, cuándo y cómo lo hacemos, sin ceder a chantajes, temores ni sentimientos de culpa. Para lograr una actitud conectada debemos fijar nuestros propios límites y definir clara y estrictamente lo que estamos dispuestos a aceptar y lo que no. No resulta nada fácil, pero debemos asumir que nuestra principal responsabilidades con nosotros mismos, esgrimir nuestro amor propio y hacer valer nuestras necesidades.

Portada del libro

Portada del libro

Alacrán enamorado, de Carlos Bardem, una novela sobre las relaciones difíciles y el poder del amor
Amor contemporáneo, boxeo, violencia y crítica social están presentes en la tercera novela de Carlos Bardem, Alacrán enamorado (Ed. Plaza & Janés, 2009), una historia llena de dureza pero también de esperanza, de odio y de amor, de grandes pérdidas y de segundas oportunidades, que une a Alyssa, una seductora inmigrante, con Julián, el cabecilla de un grupo neonazi redimido por el boxeo y apodado “El Alacrán”. El autor nos explica de esta manera el objetivo de la obra, y nos define a su protagonista masculino: “He querido hablar de eso: de cómo el amor, tanto de pareja como hacia nuestros semejantes, siempre nos ofrece una oportunidad de redención. Es una novela que habla de la redención por amor. (…) Julián (el protagonista) es un ser criado en el odio: en su casa, en el maltrato familiar, en la violencia de la calle… Es un skinhead, y creo que cuando estás lleno de odio es imposible que ames. (…) La gran mejora de Julián a lo largo de la novela es que es capaz de dejar salir ese odio, de canalizarlo, de pasar de la violencia irracional que practica como skinhead a una violencia codificada, con normas mucho más nobles, como es la de un boxeador. En ese proceso de mejora, su odio se va diluyendo y le queda espacio en el alma para el gran antagonista del odio, que es el amor. (…) Lo que sí me gustaría es que el lector, al final, siendo como es un libro muy duro porque habla de cosas muy reales, se quedase con la sensación de que las cosas sí pueden cambiar, de que las personas pueden cambiar. Me gusta mucho utilizar una frase que viene del mundo del boxeo: no importa cuántas veces te tiren, sino cuántas te levantas. Estos personajes a priori perdedores, que parten de derrotas vitales muy duras, en ningún momento se rinden ni dejan de intentar ser felices, y en esa búsqueda de la felicidad encuentran la mejora personal.”

Carlos Bardem (foto: Manuel de los Galanes).

Carlos Bardem (foto: Manuel de los Galanes).

Otro de los grandes aciertos de la obra es la creación de su protagonista femenina, que reúne diversos rasgos de lo que la mujer representa para el autor: “Con Alyssa he querido representar a esa gente, inmigrante o no inmigrante, que vive o arranca desde posiciones de derrota o de pérdida, que viven infiernos personales de muchos tipos, y que no se rinden y siempre eligen eso: caminar por el sol, buscarla felicidad en los gestos mínimos y cotidianos o a través de un gran amor. (…) Pero también pienso, quizás por haberme criado con el ejemplo de mi madre, que las mujeres sois más fuertes que los hombres, y que tenéis una capacidad de lucha, de aguante y de sufrimiento que la mayoría de nosotros no tenemos. Para mí, Alyssa representa el valor. (…) Por circunstancias de mi vida en Madrid he conocido a muchos inmigrantes, especialmente latinoamericanos, y les he visto sufrir esa violencia que yo he querido remarcaren el libro y que quizás duele mucho más que una patada oque un puñetazo, que es la negación de la identidad, el no tener derechos ni papeles, el no poder protestar, porque si protestas te echan del trabajo… vivir en una especie de limbo, en tierra de nadie, esa es una gran violencia.”

El narrador de la novela es otro de los personajes destacados: “Carlomonte es un personaje importantísimo, porque es el que hace el sacrificio supremo por un amor que ni siquiera es el suyo. Sacrificarnos o comprometernos, tomar posiciones en la vida a favor de cosas que creemos justas, nos hace mejores.”

Por último, Bardem nos ofrece sus conclusiones acerca del amor y de su poder de redención: “Hay una cosa que es cierta: tú no eliges de quien te enamoras. Por muchas barreras emocionales o racionales que pongas, muchas veces te enamoras sin poder evitarlo. El verdadero amor siempre te sorprende, no lo eliges. (..) Yo creo, y este libro se basa en eso, que siempre hay una oportunidad de redimirte, y viene casi siempre del amor, a alguien, a algo o a los demás.”