Martirio representa una parte muy importante de la esencia cultural andaluza, por extensión también de todo el país. Es ese arte que sin renunciar a sus raíces no duda en adaptarse a la actualidad, innovar, y también reivindicar. Pero Martirio es mucho más que esto, y Mª Dolores Rivas nos da buena cuenta de ello en la entrevista publicada en la sección XDentro del número 15 de INTROVERSION.

Martirio en el escenario (Foto: Óscar. R. Villalobos)
La inventora de la copla postmoderna, que reivindica la libertad, las emociones y el universo cotidiano, con su característica imagen de peineta (“siempre me ha parecido un adorno que embellece mucho”) y gafas de sol (“por la estética underground de entonces”), nos sorprende con un disco en directo después de 25 años de carrera. Es una buena ocasión para hacer un recorrido por el recorrido vital y artístico de esta cantante transgresora y carismática. “Martirio nació un 8 de marzo, el Día de la Mujer, hace 25 años, en un entarimado de la Plaza de San Andrés de Sevilla. Yo hacía los coros con Kiko Veneno y allí me puse por primera vez la peineta y las gafas oscuras. Martirio nace como personaje colectivo, como reflejo de las cosas que vive la gente; es alguien que quiere decir con aire de copla cosas cotidianas, cosas de la mujer, reivindicaciones… Es alguien que quiere unir tradición y vanguardia y hacerlo con un discurso propio”. Pero ¿quién está detrás de Martirio? “Martirio es un personaje que inventa Maribel y que saca su parte más atrevida. Maribel es una mujer andaluza con vocación universal, con un grandísimo amor por la música, por la pintura, por todas las formas de expresión artística. Maribel es la “secretaria” de Martirio, la que piensa lo que luego Martirio saca al exterior”.
La gestación de Martirio comenzó “en Jarcha estuve cuatro años, aprendí muchísimo, fueron mis grandes maestros”, y luego “dos años con Kiko Veneno y Pata Negra, estaba preparando mi debut en solitario y tenía unas ganas… Al principio fue difícil encontrar casa de discos, pero tuve la suerte de que los medios de comunicación me apoyaron desde el principio”. Fue la época de esa eclosión cultural que fue la movida, que nuestra protagonista tuvo la suerte de vivir y en la que participó activamente: “Recuerdo mucha ilusión, enormes ansias de libertad, valentía, ganas de unir vanguardia y tradición, en mi caso la estética andaluza con el comic, con el teatro… Fue un momento para experimentar sin los prejuicios que en mí se daban de manera natural, recuerdo mucho color, los espectáculos en cafés teatro, como cuando se presentó Loles León, que aquello fue… Y gente como Radio Futura, Alaska, Mariscal, la “troupe” de Pedro… “
La forma de expresión artística de Martirio es la música popular, cosa que ella defiende porque “es lo que más conecta con la gente de la calle. En sus raíces hay un sustrato común de romance, poesía, zarzuela, flamenco. En temas globales como la inmigración, la música popular tiene unas connotaciones universales que la convierten en punto de encuentro entre las músicas y las gentes de distintos lugares”. Algo fantástico para su objetivo: “No pretendo que el público diga ‘qué bien canta’, sino que cuando vienen a verme se planteen qué me ha dicho al oído, qué es lo que he sentido, cómo salgo habiéndome encontrado con cosas de mi vida que no me gustan… Quiero ser el espejo donde se reflejen esas emociones”.

Otro momento de una de las más recientes actuaciones de Martirio (Foto: Óscar. R. Villalobos)
Entre las emociones de las cuales Martirio quiere ser el reflejo destacan las propias de la mujer actual, que en ciertos sentidos no son muy diferentes de la de hace setenta años, como se advierte en una de sus coplas, “Mi marío” (¡de los años cuarenta!) o “Estoy mala” (1986). Sí, seguimos necesitando la pastilla, seguimos teniendo que canalizar nuestra fuerza, estamos estresadas… Lo que dicen esas canciones, y también otras como “Madurito interesante”, hoy sigue pasando. Con “Mi marío” ocurre algo muy curioso: en algunos lugares la cantas y se ríen desde el principio, pero hay otros sitios donde no se ríe nadie. Eso quiere decir que por desgracia sigue habiendo casos de mujeres sometidas a los hombres, casos lo bastante serios como para que no se haga ironía de ellos. Aunque las mujeres hemos conseguido mucho, queda un camino de lucha enorme, desde los sueldos hasta la educación de hijos e hijas en paridad, pero yo creo en la mujer y en el futuro en femenino”, Sobre ese futuro, Martirio también afirma “A veces, como en esta crisis que estamos pasando, nos preocupan cosas que no son importantes, ahora todo el mundo piensa que cuando se arregle lo del dinero se arreglará todo, pero aquí hay más que dinero, esto es una crisis de un modelo de sociedad, hay más cosas que tienen que cambiar”.
Nuevo disco
En 2009 lanza “25 años en directo” con la misma discográfica con la que empezó, Nuevos Medios, un hito del que se muestra muy satisfecha. Según Martirio, este disco transmite “el aroma de lo desnudo. Es una especie de filtro que sintetiza todos los géneros que he tocado en mi carrera de la manera más desnuda, con la única compañía de la guitarra y el piano. Ahí no se puede esconder nada, hay que cantar de verdad… Será un repaso a canciones que el público recordará de varios momentos de su vida, donde se van a ver reflejados. Las canciones tienen otros arreglos y otras formas de cantarse, porque a mí me gusta versionarme a mí misma. Hay fantasía, teatro, espejo, profundidad, risas, lágrimas, guasa y un componente estético importante. Me acompañan dos músicos, Raúl Rodríguez -su hijo, antropólogo y miembro también del grupo Son de la Frontera, al que define como ‘un guerrero de la belleza’- a la guitarra y Jesús Lavilla al piano”.
Es un nuevo paso en la carrera de esta artista tan especial, que guarda todo el impulso de la Martirio de la movida: “La vocación absoluta de cantar, la ilusión por esta carrera, por oír todo tipo de música sin prejuicios… las ganas de vestirme, de dar magia y teatro sobre el escenario y el mismo discurso de libertad. Sigo queriendo cantar para que me quieran”.
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