El fetichismo es una conducta sexual que consiste en la excitación erótica a través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en particular. Se la considera una práctica inofensiva salvo en el caso de que provoque malestar clínicamente significativo o problemas a la persona que lo padece o a terceros, pudiendo en este caso llegar a considerarse un trastorno patológico propiamente dicho.

Diversas imágenes de una burusera
En Japón hay una tendencia que está creciendo a un ritmo importante: vender prendas íntimas, sobre todo femeninas, concretamente braguitas, usadas y envasadas. Las tiendas que venden esas prendas, y también ropa de colegiala, se denominan “buruseras” ( de buru, que significa pantalón corto, el que usan las jóvenes en los colegios para educación física). La cotización de estos objetos fetiches varía si se adjunta una foto de la usuaria y en función del “rastro” y olor de la prenda, pues para conservarlos incluso se llega a envasar la prenda al vacío. También existen máquinas expendedoras y mucha oferta y demanda por la red, e incluso puesto ambulantes. He realizado una investigación sobre este fetichismo institucionalizado en Japón y les aseguro que no voy a entrar en algunos detalles ni a profundizar en el tema, porque, sinceramente, me parece asqueroso.
Y lo peor del asunto es que muchas adolescentes se han apuntado al carro para conseguir un dinerito extra, porque, claro, a menos edad, también cotizan más. Juzguen ustedes mismos, porque en este caso de fetichismo se están implicando menores de edad.
Me río yo ahora del día que entró a mi tienda un cliente pidiéndome un sujetador de encaje negro. El sujetador no era para regalar, sino para él y con unas características muy explícitas: “De encaje, negro, y sobre todo sin espuma, que no se note que lo llevo” (¡¡¡…!!!). No era homosexual y tampoco travesti, simplemente quería notar la sensación de llevarlo, sentir el tacto del encaje. Lo más chocante fue vérselo puesto: una talla 85 en copa A. -Sí, ésta es tu talla -le comenté, observando aquel torso peludo bajo un sostén con transparencias. También se llevó un par de braguitas, para experimentar…
Ahora recuerdo haber leído unas declaraciones de Victoria Beckam, en las que afirmaba que a veces su maridito se ponía sus braguitas… Pero, en fin, el señor Beckam ya es mayorcito de edad y… ejem, ejem, se ponga lo que se ponga ¡está estupendo!
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2 Responses for "Fetichismos…"
buenos días ¡, llevo varios días, intentando visualizar su número 15 del mes de noviembre y todavía no aparece en su página, aparece el número de septiembre. Para cuando actualizareis la página ???
gracias y saludos
Apreciada Sofía:
La página ya está actualizada y ya puedes ir a buscar la revista! Muchas gracias por tu interés.
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